No me cansaré de decirlo. El trabajo del informático, concretamente del programador está muy poco valorado.
Recuerdo el caso de un programa (hace muchos años) sobre un mapa mundial que mostraba una serie de datos. Se lo enseñaba a la gente y … bueno… no sabían valorar todo el trabajo de programación que había detrás de dicha aplicación.
Ahora, a esta mismas personas le enseñas una WEB o una imagen con cuatro botones y dos colores… y flipan: «UUAAUUU que guapa, que pasada».
Alguien dijo alguna vez: «Sólo un informático puede valorar el trabajo de otro informático».
Y eso es justamente lo que me ha pasado.
Un amigo (muy buen amigo, los que están en la primera fila) va abrir una tienda física. Así que piensa que sería buena idea vender también por Internet a través de una tienda virtual.
Aquí es donde entra en juego PI. Efectivamente, compro un hosting y un dominio (www.nombre_de_mi_empresa.com). Me documento bastante sobre los diferentes tipos de Software para crear una tienda virtual (siempre Software Libre). Al final me decido por Open Cart.
Creo las bases de datos (BD), usuarios, configuro el carrito, el método de pago (contrareembolso, Paypal, transferencia), gastos de envío, stock, idioma en castellano y catalán, en fin, una buena currada. He perdido un montón de horas preparando la tienda.
Cuando está todo listo, sólo queda subir el catálogo a la base de datos, que se hace todo desde la misma WEB (más sencillo imposible), le digo que tiene que crear categorías, subcategorías, clasificar por marca y producto, subir imágenes, hacer la descripción del producto (en todos los idiomas…). Si, al principio, hay que trabajarlo y subir los productos que se van a vender. ¿Qué esperamos, que se haga de forma mágica? Y eso que se hace a través de formularios, todo sencillísimo, sin necesidad de tocar una sola línea de código.
Pues ya dijo que … mejor ponerlo sólo en castellano. Así se ahorraba de tener que crear el catálogo en catalán.
Bueno, vale, eliminamos catalán e inglés y dejamos sólo el castellano.
Pues ahora me dice que es mucha faena, que no tiene tiempo y que ahora quiere una página «normal», nada de tienda virtual ni carrito de la compra. Que la tienda virtual lo deja para «más adelante».
Todo el trabajo que hice «by the face», todas las horas que perdí haciendo la tienda virtual… a la mierda. Por tal de no hacer el trabajo y crear el catálogo virtual, prefiere quitar todo en lo que he trabajado y comenzar de cero.
Es indignante. De verdad, absolutamente indignante. Imagínate que eres arquitecto. Construyes un rascacielos de 100 plantas y cuando lo tienes todo listo, cuando sólo queda amueblar las habitaciones, viene el cliente y te dice:
Mira, que lo he pensado mejor y no puedo amueblar las habitaciones. Mejor vamos a hacer un agujero y construimos una piscina.
¿Surrealista verdad? Pues así me siento yo. Mi trabajo no vale una mierda. Todo el tiempo perdido programando, más el tiempo que he tardado documentándome (es mi primera tienda virtual), todo , absolutamente todo, no vale una mierda. Tan fácil como decir: No lo quiero.
Y lo peor de todo….. BY THE FACE.
Supongo que ahí está el problema. Como es un trabajo «by the face», que no cuesta nada, que «es gratis», pues… no se valora. Bahh, si seguro que PI lo hace encantado. Seguro que no tiene otras cosas mejores que hacer. Así encima le hago un favor y lo tengo entrenido.
Cosas como estas, situaciones como estas, son las que luego hacen que me niegue a ayudar ni siquiera a los buenos amigos. Pero claro, entonces vemos lo malo y borde que es PI que no nos quiere ayudar (a los cientos de amigos con problemas, dudas y «cosas» informáticas).
Ahora me pide un programa para llevar la contabilidad de la tienda. Pero vamos a ver… que yo soy informático, que no soy contable, que no tengo ni idea de Software para llevar la contabilidad. Igual que no tengo ni idea de Software para llevar un cohete a la Luna.
¿Tanto cuesta buscar en Google «contabilidad empresa» o algo parecido? ¿Tengo que buscar yo? ¿Tengo que documentarme yo? y lo peor de todo. Tendré que aprender como coño funciona un programa de facturación (porque no tengo ni puta idea) para cuando mi amigo tenga problemas poder darle una solución. Y lógicamente, todo este trabajo by the face y sin ningún tipo de reconocimiento.
Y luego dicen que los informáticos somos anti-sociales. Pero coño… es que allí donde vamos nos van pisoteando y ninguneando.
Ayer se me rompió la lavadora (no es broma). A ver cuantos de mis amigos me dicen que me la arreglan gratis, por la cara. Si les invito a merendar y todo !!!!!
